Premio de Periodismo Aníbal Nazoa 2010

Mi foto
Caracas (El Valle - Coche), Distrito Capital, Venezuela
Aló Fm Programa Informativo transmitido de 06:00 a 07:30 am (Venezuela), Caracas: Radio Alí Primera 95.9 fm, y en el estado Mérida: Altos de Bolívar 95.9 fm. E-Mail: radioalofm@gmail.com

domingo, 3 de octubre de 2010

EFEMÉRIDES DEL 3 DE OCTUBRE DE 2010

1792: Nace en Tegucigalpa Francisco Morazán: Militar y Político que gobernó en la República Federal de Centroamérica desde 1827 hasta 1842, Morazán saltó a la fama luego de su victoria en la legendaria Batalla de La Trinidad, el 11 de noviembre de 1827. Desde entonces, y hasta su ejecución en 1842, Morazán dominó la escena política y militar de la América Central. En el ámbito político, Francisco Morazán fue reconocido como un gran pensador y visionario. Intento transformar a Centroamérica en una nación grande y progresista.
El 15 de septiembre de 1842, Morazán es derrocado y tras 88 horas de combate es tomado prisionero y condenado a muerte, como último acto de valentía dicta su testamento y pide se le permita dirigir el pelotón de fusilamiento, abriéndose la negra levita, y descubriéndose el pecho con ambas manos y con voz inalterada como quien da órdenes en una parada militar, manda:
Preparen armas; apunten (corrige una punteria); fue...
La ultima silaba es apagada por una descarga cerrada. El apóstol de la libertad cubana, Jose Martí describió a Morazán como “un genio poderoso, un estratega, un orador, un verdadero estadista, quizás el único que haya producido la América Central.

Alta está la noche y Morazán vigila.
Invasores llenaron tu morada.
Y te partieron como fruta muerta,
y otros sellaron sobre tus espaldas
los dientes de una estirpe sanguinaria,
y otros te saquearon en los puertos
cargando sangre sobre tus dolores.
(Pablo Neruda: Canto General, XXXI)

1965: En Cuba, Fidel Castro lee oficialmente la carta de despedida del Che Guevara.

CARTA DE DESPEDIDA DEL CHÉ

Fidel:

Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.
Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.

Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.
He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.
Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo donde quiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas. Hasta la victoria siempre, Patria o Muerte
Te abraza con todo fervor revolucionario

(Che)..

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada